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miércoles, 24 de octubre de 2012

El viaje de María

He decidido hacerme voluntaria de una asociación de niños con autismo y estoy tan entusiasmada con las primeras experiencias que me apetecía compartirlo con vosotros. Durante la carrera de Magisterio estudiamos, siempre de manera teórica, temas relacionados pero nunca imaginé que fuese un tema tan interesante y sobre todo gratificante cuando te involucras en él.
 
La educación en este caso comienza desde uno mismo, asimilando y aprendiendo las diferentes perspectivas de ver el mundo. Comprendiendo que cada persona es diferente y tiene su propio ritmo e intereses de aprendizaje. Eso es lo bonito, las diferencias que hacen de la empatía  una característica tan valiosa en el trato de las personas. No es sólo el hecho de asimilar las diferencias de los demás sino de intentar verlas como algo positivo para el aprendizaje global de todos, repercutiendo directamente en la sociedad en la que estamos todos inmersos.
 

En este caso no se enseñan contenidos en concreto sino capacidades que ayuden a la integración de la vida activa, fomentando valores como el respeto, la generosidad, la creatividad, la tolerancia, el esfuerzo y la constancia entre una lista que si nos paramos a pensar nunca terminaría. Respetando la personalidad de cada niño hemos de encontrar el mejor camino para que asimilen todo esto de manera que puedan aplicarlo en sus vidas cotidianas favoreciendo la convivencia en el ambiente que les rodea. Es como abrirles los ojos para que sean capaces de ver más allá de sus propios mundos. 

Will, el niño con el que estoy trabajando es una persona con un potencial increíble, sólo necesita ayuda para sorprendernos a todos con su ingenio y simpatía. Estoy segura de que juntos vamos a aprender un montón de cosas.

Joan, otro niño con autismo al que conocí en otra ocasión tenía una memoria digna de admirar, con tan sólo 5 años era capaz de decirte todas las capitales y banderas de cualquier lugar del mundo. No te decía nada más, ni si quiera te miraba a los ojos, incluso mientras iba detrás del balón respondía a cualquier pregunta en relación a las nacionalidades. Al parecer tenía un globo terráqueo en su casa el cual le encantaba contemplar. Tenía un superpoder que nos dejaba a todos boca abiertos.

Por si alguien le interesa la asociación de autismo se llama APANATE y se encuentra en La Laguna y en La Orotava.
 


Os recomiendo que le echéis un vistazo a este vídeo para que comprendáis un poco mejor de qué va todo esto.