jueves, 8 de noviembre de 2012

Con las palabras conmueves, con el ejemplo arrastras

Este intersesantísimo documental sobre el sistema educativo finlandés nos brinda la oportunidad de conocer a fondo los aspectos que han conseguido que Finlandia esté a la cabeza en los resultados educativos del mundo según los últimos estudios de PISA. Sin lugar a dudas, un tema que deberíamos detenernos a estudiar en una época en la que se están planteando cambios educativos tan importantes.

 
Quizá haya sido la frescura de un sistema educativo moderno y el deseo de crearlo con la idea de fomentar el desarrollo del país los que han hecho que la educación adquiera la importancia que merece. Estos han sido los ingredientes necesarios para conseguir llevarse la admiración de quienes lo consideramos un digno ejemplo a seguir.
 
En el sistema educativo finlandés cada alumno tiene la oportunidad de adquirir el conocimiento a través del estilo que mejor le permita comprender la materia que está estudiando. Su participación en el aula es más alta que la del profesorado y eso le da más oportunidad de reflexión. “Menos es más”, lo importante es el proceso no el resultado.
 
Confianza y cooperación para fomentar el desarrollo de la creatividad y de todas las habilidades que poseen los alumnos. Donde los profesionales que se dedican a la educación requieren de una serie de aptitudes, intereses e inteligencia fundamentales para realizar una labor tan importante como es la enseñanza, haciendo de la motivación la protagonista de la vida dentro del aula.

1 comentario:

  1. No dudé. Siempre aposté por los caminos hacia delante. Tropecé con piedras. Tropecé con esperanzas. Tropecé con dudas. Tropecé con personas y con almas. Y no las miré. Seguí y seguí mi sendero delirante. Sólo existía para mi el movimiento de avance. Cayese quien cayese. Se quedara atrás quien se quedara. Mi espíritu joven no se dejaba intimidar por nada ni por nadie. Hasta que caí yo. Y me levante antes de que algo me zancadilleara. Dudé. Miré. Me pregunté. Todo ello lo hice hacia una dirección. Sólo conocía un forma de hacer las cosas. La mía. La de alma joven. Tomé varias veces impulso para continuar mi ciego avante. Hasta que las heridas me dejaron postrado en el camino. Y…

    ¿Quizás?

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